Primera comunión

Abro el pan, lo soplo
ésta parva de dios
su semilla infinita
ofrece a mi hambre, el cuerpo
de Cristo.
Padre adentro
baja la marea
también soy
en este cielo profundo,
hija mirada por el ojo que todo lo ve.

Hasta acá llega mi sombra señor
el cepo donde se consume
el gesto amargo de los días
Si aquí  hubo demonios
sólo dejaron en charcos negros
sus ropas de fiesta.
Ahora, yo vivo
en la carne de mi carne
tengo fe
en mi corazón
tan pequeño y solo
mi pan hambreado
aliento divino dolido por el asma.



4 comentarios:

Ver el mundo es esquivarlo dijo...

Amén!
Muy afilado el poema.

Alejandro Schmidt dijo...

bancátela...

J. dijo...

Bello. Con todo lo que significa este adjetivo en este poema. Desubicadamente bello.

martintremebundo dijo...

Hermoso!Descarnado!Entre confesional y desacramentado.Una pinturita.Una muestra resia marca registrada.

Abrazo